Yoga en el coche

Charlie aprovecha cualquier sitio para practicar Yoga. Y se lo toma totalmente en serio. 

Cuando su amiga Irene intentó sacarle del trance en que estaba, Charlie se cogió un rebote de mucho cuidado. La pobre se creyó que lo estaba haciendo en broma y se quedó toda cortada.

La verdad es que no lo tenia muy claro lo de inscribirle en las clases de Yoga que daban en el cole en plan actividades extra-escolares, pero ahora me alegro mucho de haberlo hecho. 

No solo aprenden relajación y meditación (que ya de por sí me parece flipante que lo puedan hacer niños tan pequeños de 4 añitos), sino que también hacen estiramientos, que luego Charlie me intenta enseñar cuando llegamos a casa. Algunos consigo hacerlos con algun esfuerzo, pero he de reconocer que hay otros que ni de lejos.

A Charlie le parece incomprensible que no pueda retorcer las patas con la flexibilidad que él lo hace, y me dice "¡papá mira, si es muy fácil!"

Si, facilisimo ... 


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