El "Atajo"
Cuando recojo a Charlie del cole, siempre quiere tomar lo que él denomina como un "atajo" de vuelta a casa. Dicho atajo representa tardar 10 minutos más en llegar andando muy pausadamente, y parándonos a mirar hasta las hormigas que cruzan, por un camino en la semi-naturaleza, bajo la sombra de las higueras.
A la entrada al atajo siempre tomamos nota del número de gatos en relación con la incesante cantidad de pienso alimenticio desperdigado por doquier (Charlie no alcanza a comprender por qué hay gente que sigue echando comida, si los gatos ya están más que saciados y no se la comen).
La alternativa lógica al atajo es subir por la cuesta de la carretera, bajo un sol de justicia en verano, algo que te deja totalmente extenuado por alguna razón. A pesar de ser relativamente corta, le he cogido bastante manía a la dichosa cuestecita, y ese es un sentimiento compartido con muchas de las personas que llevan a los niños al cole.
Pero nadie más coge el "atajo", solo lo hacemos Charlie y yo. Y la verdad es que yo tampoco lo haría si no me lo pidiera Charlie insistentemente cada día, porque ¿para qué vamos a perder 10 minutos de nuestras agitadas vidas, parándonos a observar el mundo en que vivimos desde una perspectiva pausada y agradable? Estos niños tienen unas cosas ...Es mucho más practico subir la cuestecita maldita, a pleno sol, entre contenedores de basura, y acabar sudando a chorros, mientras se mira de reojo incrédulos a ese par de "bobos" que van por el "atajo" desperdiciando tan valioso tiempo ...


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